Apostar al Arbitraje como un método alterno de solución de conflictos en Panamá

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Por: Christopher Glasscock

Contacto: cglasscock@lovill.com

Por diversos motivos una empresa puede entrar en una disputa a raíz del incumplimiento de un contrato. Por mencionar algunos ejemplos, la disputa puede (i) nacer de la incapacidad de separar el problema de las partes, por lo que la controversia toma un giro personal; (ii) las partes se pueden aferrar a sus posiciones individuales, olvidando así los intereses colectivos que los unió en un primer lugar; (iii) O, se puede dar el caso que una de las partes actuó de mala fe frente a sus obligaciones contractuales, violando así la confianza de su compañero de negocios. Sea cual sea los motivos que dieron raíz a la disputa, es importante entender que existen diversos métodos alternos, que no involucra un litigio administrado por el orden público estatal, para dirimir los conflictos que pueden existir entre las partes. Es recomendable buscar métodos alternos que tengan como fin la resolución de la controversia de una forma participativa, transparente, efectiva y pueda ser posteriormente ejecutable.

Para los efectos de este artículo vamos a enfocarnos en el arbitraje como un método alterno para resolver diputas, enfatizando una serie de beneficios, que, aunque no son limitativos, dan una perspectiva clara de porque el arbitraje debe ser seriamente considerada aún antes de iniciar una relación contractual.

Según el artículo 5 de la Ley 131 de 31 de diciembre del 2013, mediante el cual se regula el arbitraje comercial nacional e internacional en Panamá (“Ley de Arbitraje en Panamá”), el Arbitraje es un método de solución de conflictos mediante el cual cualquiera persona con capacidad jurídica para obligarse somete las controversias surgidas o que puedan surgir con otra persona al juicio de uno o más árbitros, que deciden definitivamente mediante laudo con eficacia de cosa juzgada, conforme a lo establecido en la presente Ley. Además arbitraje significa cualquier arbitraje con independencia de que sea o no una institución arbitral permanente la que haya de administrarlo.

Ahora, entre los beneficios que se pueden encontrar en el arbitraje – ya sea nacional o internacional – podemos identificar las siguientes: Primacía de la Voluntad de Partes, Confidencialidad del Proceso Arbitral, Selección de Árbitros y la Aplicación del Soft Law.

Primacía de la Voluntad de las Partes

Las partes tienen la libertad de redactar en sus contratos cláusulas arbitrales como el método para la solución de cualquier conflicto que pueda surgir de un contrato. En esta cláusula se puede decidir una gran variedad de condiciones, como lo pueden ser, inter alia, la utilización de Centros de Arbitraje y sus reglas, la cantidad de árbitros, el idioma, el sitio del arbitraje, la legislación aplicable y/o la utilización de directrices en temas de procedimiento y fondo (soft law). Si bien el paraguas es amplio para incluir diversos temas en la cláusula arbitral, hay que ser diligentes y responsables en su redacción toda vez que una cláusula mal redactada puede representar un riesgo a la hora de entrar en un arbitraje.

La primacía de la voluntad de las partes también se ve ampliamente visible una vez iniciado el proceso arbitral, pues los árbitros y el Centro de Arbitraje (de contar con uno), vela por que las partes puedan tener oportunidades para negociar y no se sientan asfixiados por un proceso rígido e inflexible. Los árbitros están abiertos a peticiones y recomendaciones, siempre y cuando se respete el debido proceso, oportunidades de contradictorio, y no vaya en contra de las reglas del arbitraje y el orden público.

Confidencialidad

Los negocios pueden llevar temas sensitivos y confidenciales que bajo ningún concepto una parte querría que fuese discutido y publicado. Dependiendo del sector económico, la confidencialidad es de vital importancia a fin de que la competencia no pueda tener conocimiento de cómo uno opera y que posible ventaja estratégica se tiene en el negocio. Por esto, es entendible que la confidencialidad juegue un rol fundamental en el manejo de cualquier caso litigioso, y el arbitraje no es la excepción.

La Ley de Arbitraje en Panamá no hace referencia a la confidencialidad del proceso arbitral, sin embargo, esto no impide que las partes que lo puedan pactar dentro de su cláusula arbitral. Sin perjuicio de lo anterior, los Centros de Arbitraje suelen incluir la confidencialidad como una clara y estricta obligación para su personal administrativo, el Tribunal Arbitral y su secretario respectivo. Evidencia de esto lo encontramos en el artículo 54 de las Reglas del Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá (“CeCAP”) el cual establece:

“Artículo 54. Confidencialidad.

Salvo acuerdo en contrario por las partes, los árbitros, el secretario del tribunal, el personal administrativo o la Junta Directiva del CeCAP o cualquier persona contratada por el tribunal arbitral o por el CeCAP, que tenga acceso, de alguna u otra forma, a documentos del expediente contentivo de un proceso arbitral o a cualquier información relacionada con el mismo, tiene el deber de confidencialidad frente a terceros.”

Selección de Árbitros

Cuando existe una disputa, las partes buscan que la persona encomendada para emitir una decisión final y ejecutable, sea (i) independiente e imparcial, (ii) conocedora de la materia objeto de disputa, (iii) cuente con altos estándares de ética y (iv) amplia trayectoria profesional.

La independencia e imparcialidad de los árbitros constituyen una garantía básica del debido proceso arbitral, toda vez que en ellos resta la obligación de garantizar la tutela de los derechos que las partes tienen frente al proceso arbitral, colocando la voluntad e igualdad de las partes como un factor inalienable para la solución de la controversia. El artículo 23 de la Ley de Arbitraje de Panamá establece que en casos donde la designación del árbitro es hecha por una institución de arbitraje, esta además de tomar en consideración cualesquiera condiciones requeridas por las partes, deberá velar por su independencia e imparcialidad. A su vez, el artículo 25 de la misma Ley determina que la falta de independencia e imparcialidad es causal para recusación del árbitro.

Los árbitros pueden ser elegidos por las partes si estas de común acuerdo lo deciden, lo que permite que sean las propias partes las que nominen a personas que tengan una trayectoria ética y profesional intachable, y que sea conocedora de los temas objetos de disputa. De ser un Centro de Arbitraje el que realice la conducción del proceso arbitral, los árbitros pasan por un riguroso proceso de fiscalización que realiza la secretaría del centro y las partes, a fin de que quienes decidan sobre los puntos de controversia, cumplan con los cuatro conceptos expuestos anteriormente.

Aplicación del Soft Law

Por último, la aplicación del Soft Law en el Arbitraje representa un innovador beneficio para quienes practican el arbitraje tanto a nivel nacional como internacional.

En pocas palabras, Soft Law es una forma de normatividad que, si bien no es vinculante, puede brindar orientación a los Tribunales arbitrales y a los profesionales del arbitraje sobre cómo pueden llevar a cabo su procedimiento de arbitraje tanto en cuestiones procesales como sustantivas. La figura de Soft Law ha tomado notoriedad dentro de procesos arbitrales toda vez que los mismos llenan vacíos legales, brindan transparencia sobre cuáles son las reglas que se aplicaran para determinados temas dentro del proceso, y recopila las mejores prácticas que a lo largo de los años han probado ser efectivos para lograr el objetivo del arbitraje: El reconocimiento y ejecutabilidad de laudos arbitrales ante tribunales de justicia.

El International Bar Association (IBA), la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI) y la Cámara de Comercio Internacional (ICC), son algunas de las organizaciones internacionales que han estado a la vanguardia del desarrollo del Soft Law en años recientes, con la intención de consolidar principios y directrices autorregulables que pueden aplicarse de una forma verdaderamente internacional.

Algunos ejemplos de Soft Law lo encontramos en la Ley Modelo de CNUDMI, las Directrices de la IBA sobre Conflictos de Intereses y las Directrices de la IBA sobre Práctica de Pruebas en el Arbitraje Internacional.

Aún con sus críticas, la evolución y aplicación del Soft Law ha sido inevitable en el arbitraje, y ha permitido uniformidad, transparencia y certeza en el desarrollo del proceso arbitral, por lo que su uso puede resultar beneficioso para quienes lo aplican en arbitrajes

LOVILL cuenta con un equipo de Resolución de Conflictos especializado para manejar arbitrajes nacionales e internacionales.

By |2019-01-14T01:50:08+00:00enero 13th, 2019|Sin categorizar|0 Comments

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